Estoy dándole forma a mi mundo, añadiendo notas a la soledad de mi casa.
El vals de Chopin se derrama sobre la estancia, y bajo la luz amarillenta, siento ganas de reir de mi estupidez, de llorar por todo lo perdido, y por encima de todo, el momento sublime de saber que soy yo misma hasta las últimas consecuencias.
lunes, 14 de enero de 2013
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